
Y era un abismo sin principio ni fin, era un cuento de hadas con las hojas manchadas de sangre y sudor.
Era un ángel que aprendió a odia, era un madre que aprendió a matar, era un lobo que supo caminar erguido sin condiciones ni reglas que la aprisionaran a una vida de esclavitud por parte de sus iguales.
Cuanto dolor, cuatas risas, cuantas canciones echa bajo una luna de velas que le recordaban los momentos felices que pudo haber tenido mientras dormía en la falda de quien una ves pudo tener pero el deseo de odiar lo apartaba de los demás.
¿Como podía verse a si mismo al espejo? Si lo único que había era el fondo de su triste mansión esa mansión que abarcaba todo un mundo de pesadillas donde la violación no era delito pero el ser libre te convertía en el prófugo que buscaba la paz.
¿Que sentimiento podía sentir si era la bestia acorralada en el agujero de sus heridas?...
¿Que deseo podía sentir si estaba tan sola?...