En paraísos de arena de plata, arboles de gruesos troncos de piedra y un sol agobiante como excusa para desnudarse e irritar su piel a pies de la costa en prosa dibujaba su vida distorsionada, sin principio ni final pues así era su paraíso soñado.
Un mundo sin principio o se arruinaría la magia y sin final pues eso lo haría volver a empezar la historia lo que llevaría a volver a manchar el agua de sangre carmesí, La excusa de sumergirse en el agua para poder olvidar, y pobre de el si e su afán por no ver la realidad abría sus ojos bajo el agua, donde todo aquello que lo rodeaba no era como quería no era lo que esperaba, donde el tiempo jugaba en su contra, donde cada mañana de problemas el reloj se paraba, y en cada sonrisa de mediodía aquella rosa que tanto para el significaba marchita se veía sobre la venta que de nuevamente afuera de su casa la lluvia soñaba que caería para matizar lágrimas y penas y como siempre vivir atado a su cabeza.
miércoles, abril 21
domingo, abril 18
Lectura entre líneas y deseos.
Aun callado cuanto dibujo hacia sin que nadie notara, su madre pegaba aquello a lo que llamaba arte en la puerta de la heladera.
Amante del papel domador del carbón que con la tonada de su respiración a la cual seguía sin encontrarle sentido trazaba planos rectas y puntos infinitos lo cuales al unirse creaban una puerta de carbón y tinta.
Prominente le decían los otros a su actitud la cual conforme los años pasaron que muchos no fueron, pero según su motivo aquel silencio atrevido narraba historias en sus oídos de un niño que leía entre líneas, rayones hechos entre carbón y tinta, que con dificultad se adherían al papel y constantemente se humedecía entre cada llanto que por día en silencio como tributo al consuelo hacía.
En el recreo el comento sobre sus rayones, esos dibujos de carbón, y entre su narración alguna que otra risa se salía de lugar dejando a exposición la vergüenza que sentía por decir que su amigo el cual sin escucharlo le narraba historias de un chico que leía entre líneas, entre prosa y melancolía.
A pesar de haber inventado esa historia para contar lo que sentía nadie leyó entre sus líneas.
Amante del papel domador del carbón que con la tonada de su respiración a la cual seguía sin encontrarle sentido trazaba planos rectas y puntos infinitos lo cuales al unirse creaban una puerta de carbón y tinta.
Prominente le decían los otros a su actitud la cual conforme los años pasaron que muchos no fueron, pero según su motivo aquel silencio atrevido narraba historias en sus oídos de un niño que leía entre líneas, rayones hechos entre carbón y tinta, que con dificultad se adherían al papel y constantemente se humedecía entre cada llanto que por día en silencio como tributo al consuelo hacía.
En el recreo el comento sobre sus rayones, esos dibujos de carbón, y entre su narración alguna que otra risa se salía de lugar dejando a exposición la vergüenza que sentía por decir que su amigo el cual sin escucharlo le narraba historias de un chico que leía entre líneas, entre prosa y melancolía.
A pesar de haber inventado esa historia para contar lo que sentía nadie leyó entre sus líneas.
Esclavo del tiempo.
Se hacia sombra el recuerdo, se volvía seca ceniza de una tacita vida. Parecía no detenerse, parecía ciego el momento único que constantemente vivimos y no nos damos cuenta,El que se refleja en aquel espejo es el mismo que yo pero yo no era así antes.
¿Como soy realmente si constantemente el tiempo es una línea paralela infinita mas larga que la vida y gracias a su presencia excéntrica cambiamos?.
Nunca somos lo mismo que antes, si, nuestra esencia es igual, pero siempre hay algo que cambia. Tenemos un granito, o un diente manchado, o un simple cabello que se cae a lo largo del resto de vida que queda… La apariencia nunca es la misma, la estética es el yo físico y también es el esclavo del tiempo.
¿Como soy realmente si constantemente el tiempo es una línea paralela infinita mas larga que la vida y gracias a su presencia excéntrica cambiamos?.
Nunca somos lo mismo que antes, si, nuestra esencia es igual, pero siempre hay algo que cambia. Tenemos un granito, o un diente manchado, o un simple cabello que se cae a lo largo del resto de vida que queda… La apariencia nunca es la misma, la estética es el yo físico y también es el esclavo del tiempo.
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Bueno people sean Benbenidos a el diario de una estrella maldita. donde Black Star una muy vieja estrella publica sus ultimas palabras en un diario que casualmente ese diario sufre un desafortunado suceso en fin espero que disfruten y bueno, los dejo con el diaro de Black Star. disfruten.
Seguimos viendo hacia donde no hay nada
Sigo viendo vacio ante el espejo


