Barrio de Otoño:
Se podía oír en le viejo barrio sus pisadas. Se podía sentir el otoño caer sobre el hielo que sobre el pavimento reposaba.
Sujeto a sus bolsillos y una bufanda delgada caminaba entre las hojas naranjas y marrones que débilmente crujían y el sonido de sus cuerpos al ser pisadas resonaba en aquel barrio vacío que parecía desolado pero que a través de cortinas y ventanas ellos miraban a tal descarado que a diferencia del resto a pesar de la fría realidad seguía de paso por aquel viejo barrio desolado sin siquiera detenerse a pesar de su situación.
El viento soplaba a su espalda y traspasaba los gruesos puntos de su abrigo color rojizo tejido a mano.
EL sol se reflejaba en el poco asfalto visible.
Y su paso tan apagado y tenue tambaleaba entre hojas como danzando su tan esperado fin...
Se podía oír en le viejo barrio sus pisadas. Se podía sentir el otoño caer sobre el hielo que sobre el pavimento reposaba.
Sujeto a sus bolsillos y una bufanda delgada caminaba entre las hojas naranjas y marrones que débilmente crujían y el sonido de sus cuerpos al ser pisadas resonaba en aquel barrio vacío que parecía desolado pero que a través de cortinas y ventanas ellos miraban a tal descarado que a diferencia del resto a pesar de la fría realidad seguía de paso por aquel viejo barrio desolado sin siquiera detenerse a pesar de su situación.
El viento soplaba a su espalda y traspasaba los gruesos puntos de su abrigo color rojizo tejido a mano.
EL sol se reflejaba en el poco asfalto visible.
Y su paso tan apagado y tenue tambaleaba entre hojas como danzando su tan esperado fin...
A paso lento y desordenado se guío entre el viejo barrio abriéndose camino entre tantos prejuicios por ser diferente… por ser distinto.
Quitando las manos de los bolsillos del viejo abrigo acomodo su gorro cubriendo las orejas entumecidas que por el frío sangraban y siguió su camino. En su sendero mas de un recuerdo se cruzo, en cada cuadra algún que otro sueño se podía divisar, una bicicleta rojo carmesí cubierta por el tiempo y abandono que parecía muerta, sin dueño ni futuro.
De tanto ambulas choco con un parque moribundo con hamacas rotas con árboles de mirada fúnebres y un silesio que a pesar de estar solo te mantenía alerta ya que el tiempo merodeaba el asecho para hacer olvidar aquello a los que todos una ves se aferraron y ahora en su cuevas anidan protegidos del tiempo viendo al resto pasar pero ellos siempre quietos.
Que descuido pobre barrio maldito. Al igual que otoño su nombre era sinónimo de pérdida, muerte lenta, vejez, frialdad incomprendida.
Lastima se siente al ver el barrio otoñal, su cielo y tierra pintados con crallon a mano alzada de naranja, rojo y marrón, todo lo que la gente amo una ves ahora posa tirado en cualquier rincón de la desolación del viejo barrio del otoño, y nadie nunca mas vino por ellos, nunca mas nadie los recordó, por miedo a la situación a ser lastimados y perder lo que después de esa tormenta les quedo.
Pobre barrio del viejo otoño tan frágil como una hoja, tan olvidado como un sueño roto por un tercero, tan confundido como cuado nos dan un golpe para reaccionar, pero al mirar adentro de aquellos que una ves trataron de cruzar ves que estan lleno de esperanza que la gente espera algún día retomar.


