Cuatas veces te maldecía ser querido.
Cuantas veces te vi en mis fotos ser amado.
Cuantas veces te di vuelta la cara y camine erguido para no marcar mi debilidad.
Cuantas veces marque un monologo improvisado acompañado de mi mejor amigo imaginario.
Cuantas veces dije hipocresías a tus espaldas.
Cuantas veces te dije no necesitar tu apoyo en mi inundación emocional
Que se puede hacer si no se puede fingir más.
Solo me queda arrodillarme en tus pies y suplicarte que me ayudes a olvidarte
Quien dijo que no eras nada para mi mentía.
Soy como aquel niño que pierde su puerta de sueño que sin importar las noches de calidas en manos maternas consigue la paz.
Casi mágico se volvió cuando distraído me creí mi mentira y en las tardes de colegio a carpeta abierta me dormí en conciencia para vernos jugar y saltar.
Que se puede hacer si no se puede fingir más.
Solo me queda arrodillarme en tus pies y suplicarte que me ayudes a olvidarte.




















