En paraísos de arena de plata, arboles de gruesos troncos de piedra y un sol agobiante como excusa para desnudarse e irritar su piel a pies de la costa en prosa dibujaba su vida distorsionada, sin principio ni final pues así era su paraíso soñado.
Un mundo sin principio o se arruinaría la magia y sin final pues eso lo haría volver a empezar la historia lo que llevaría a volver a manchar el agua de sangre carmesí, La excusa de sumergirse en el agua para poder olvidar, y pobre de el si e su afán por no ver la realidad abría sus ojos bajo el agua, donde todo aquello que lo rodeaba no era como quería no era lo que esperaba, donde el tiempo jugaba en su contra, donde cada mañana de problemas el reloj se paraba, y en cada sonrisa de mediodía aquella rosa que tanto para el significaba marchita se veía sobre la venta que de nuevamente afuera de su casa la lluvia soñaba que caería para matizar lágrimas y penas y como siempre vivir atado a su cabeza.

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